
Un golazo de Iniesta cuando el Barcelona se moría metió a los azulgrana en la final de Roma. Quién mejor que el manchego, que encarna como pocos el juego de este Barça, para obrar el milagro ante un Chelsea que volvió a ser un sacamuelas. El Barça había dispuesto de la posesión del balón, pero no había disparado ni una vez a puerta en todo el partido. En esas, en el descuento, en el enésimo balón al área, Iniesta cazó un balón en la frontal que entró por toda la escuadra de Cech. Fue el triunfo del que quiso durante 180 minutos. Nada mejor que un gol en el último minuto para castigar la racanería del Chelsea. En Roma estarán los dos mejores equipos de Europa, y eso lo permitió un milagro de Iniesta.

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