
"Veni, vidi, vinci" (llegúe, vi y vencí) podría haber dicho Rafael Nadal al público que abarrotó las gradas del Estadio Pietrangeli el día de la final. Sin embargo, el balear no es Julio César y sí un tenista que a sus 22 años y a pesar de ser el número 1 del mundo, sigue afrontando cada partido, cada torneo, como si fuera el primero. Ése es el secreto que ha llevado al de Manacor a reconquistar el Masters 1.000 de Roma, un evento que ha ganado ya en cuatro ocasiones.

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