
Esta vez la suerte no ha estado del lado italiano. Pese a que los campeones del mundo sólo necesitaban un gol para meterse en semifinales, no fueron capaces de marcarlo. Hoy se midieron a un rival que no tuvo piedad y les dio una auténtica lección de fútbol. Una lección que tuvo su momento cumbre en la recta final de la primera parte, cuando Brasil marcó tres goles en un cuarto de hora.

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