
Con una delantera letal, un centro del campo plagado de calidad, una defensa eficaz y un portero muy seguro el Sevilla se llevó los tres puntos de San Mamés y vengó así de la eliminación de la pasada temporada en la Copa del Rey.
Los de Manolo Jiménez llegaron Bilbao en plena racha ascendente y salieron de 'La Catedral' como el único equipo capaz de plantar cara a Real Madrid y Barcelona. Con una delantera formada por jugadores de la talla de Negredo, Luis Fabiano y Kanouté, Manolo Jiménez sólo debe saber cómo alternarlos para que lleguen con la pólvora en el mejor estado posible a final de temporada.
En un principio, el choque iba a ser una importante prueba de fuego para los hispalenses debido a que llegaban a un estadio complicado y se medían las fuerzas con un equipo que ha empezado muy fuerte pero que parece que se deshincha en estas últimas jornadas.
Gorka no tuvo su día
Los de Caparrós quisieron olvidar lo antes posible la derrota sufrida en Tenerife pero a los cinco minutos de partido el Sevilla demostró su potencial poniendo al Athletic en su sitio. Gorka pudo hacer algo más cuando Renato botó una falta directa desde el lateral del área y mandó el balón al fondo de la red el esférico junto al poste derecho de la meta local.
La buena imagen mostrada por los rojiblancos en las primeras citas del campeonato liguero se había esfumado en apenas cinco minutos debido a que el Sevilla había salido muy centrado y Renato estaba dispuesto a ofrecer su mejor versión.
El Athletic intentó reaccionar jugando por las bandas pero apenas inquietó a Palop en una ocasión. Susaeta llegó hasta línea de fondo con peligro pero sus centros desde la derecha los despejó una y otra vez la zaga visitante.
El que sí entraba con peligro por la banda era Diego Capel. El canterano mostró su mejor versión y después de provocar la falta con la que el Sevilla abrió el marcador, el almeriense recuperó un balón en la zona de tres cuartos de campo para ceder a Negredo en profundidad, que no falló en el mano a mano ante Gorka.
Kanouté mató el partido justo antes del descanso
El Sevilla seguía controlando el balón a costa de un Athletic que apenas llegaba al área rival y tras dos duros mazazos para los vascos, llegó el tercero y casi definitivo cuando la primera mitad llegaba a su fin.
Capel volvió a ser protagonista en el tercer gol. Tras intercambiar posiciones con Navas realizó una diagonal desde la derecha para ser derribado en el borde del área por Amorebieta, que vio la primera amarilla. Negredo fue el encargado de botar la falta pero su disparo salió muy flojo y centrado pero Gorka, inexplicablemente, no pudo atajar el balón y Kanoute, con la caña preparada metió el pie para marca el tercero justo antes de que Teixeira Vitienes señalara el final del primer acto.
A los diez minutos de la reanudación Amorebieta volvió a realizar una de las suyas, algo indigno de un jugador de Primera. En un mano a mano con Sergio Sánchez en el lateral del área le dejó el codo al lateral sevillista y justamente, vio la segunda amarilla y el camino del túnel de vestuarios antes de tiempo.
Con este panorama, a los sevillanos les sobró la segunda mitad y se dedicaron a tocar el balón, a gustarse con jugadas en las que llegaban a conectar más de 30 toques seguidos sin que los jugadores locales olieran el esférico y a crear peligro con jugadores como Luis Fabiano, que salió en la segunda mitad, o Negredo.
En una de las jugadas en las que el Athletic se dedicó a correr detrás del balón y el Sevilla cruzó todo el terreno de juego con pases al primer toque, Renato habilitó a Jesús Navas para que batiera a Gorka en el mano a mano con un duro disparo tras pisar área a falta de un cuarto de hora para el final.
Quizás por el hecho de tener en el banquillo rival a un sevillista, los hispalenses no quisieron hacer más sangre y sólo se dedicaron a tocar dejando pasar los minutos y a dar minutos a los menos habituales como José Carlos y Acosta.
Así, el Athletic ve como su bestia negra, Kanouté, sigue agrandando la heridad de los rojiblancos con siete goles en otros tantos partidos y el Sevilla sumaba su tercer partido sin encajar un tanto gracias a la seriedad en la zaga de jugadores como Squillaci y Dragutinovic

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