
El Dinamo de Kiev derrotó por 3-1 al Rubín Kazán, que debutaba en la Liga de Campeones, al remontar en los últimos veinte minutos un gol de falta del argentino Alejandro Domínguez. No lo tuvo nada fácil el equipo ucraniano, ya que los rusos se adelantaron en el marcador en la primera parte, controlaron el partido y resistieron casi hasta el final las embestidas de los locales.
Los dos equipos teóricamente más débiles del grupo F, en el que los indiscutibles favoritos son Barcelona e Inter de Milán, salieron con muchas precauciones al terreno de juego y en los primeros veinte minutos apenas tiraron a puerta. Con todo, desde el principio se vio que el campeón ruso estaba mejor situado en el terreno de juego y simplemente esperaba su oportunidad para tomar la iniciativa.
Una falta al borde del área fue aprovechada por el argentino Alejandro Domínguez para batir con maestría al guardameta local, que sólo pudo seguir con la mirada como el balón entraba por la escuadra derecha de su portería (m.25). A partir de ahí, el Rubín dominó el juego a placer, aunque sin crear mucho peligro, mientras el Dinamo no conseguía dar una a derechas.
El retorno a Kiev del hijo pródigo, Andréi Shevchenko, había despertado muchas expectativas en la capital ucraniana, pero el legendario delantero apenas participaba en el juego. La defensa rusa, en la que destacó el central español César Navás, maniató sin mayores dificultades a Milievsky, el principal punto de referencia del ataque ucraniano.
Remontada directa
Cuando parecía que el Dinamo perdía fuelle según avanzaban los minutos y centraba todas sus esperanzas en un balón parado o un despiste defensivo visitante, llegó el tanto del empate. Precisamente, un córner mal defendido por los rusos fue aprovechado por el centrocampista nigeriano Yussuf para cabecear el balón a la red (m.71).
El Dinamo no se conformó con el empate y se lanzó a la búsqueda del segundo gol, que pudo llegar en varias ocasiones, mientras los rusos se defendían como gato panza arriba. Tras dos milagrosas paradas de Ryzhikov, el mejor jugador visitante, el brasileño Magrao, aprovechó un balón al segundo palo para marcar el segundo con un certero disparo con la izquierda. El Rubín no consiguió crear ni una sola ocasión de gol en toda la segunda parte e incluso encajó un tercer tanto obra de Gusev en un contraataque.

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