
El Madrid, de momento, sólo tiene una condición de la excelencia, el que tiene que ver con la pegada. Pólvora es lo que le sobra a un equipo que solucionó un problema gracias a su dinamita incorporada. El Madrid siguió ganando gracias a Kaká y al boxeador Benzema, que soltó dos ganchos que noquearon a los chicharreros. El Tenerife se llevó un excesivo castigo en su regreso al Bernabéu. Dio la cara, siempre atractiva, y se fue a casa con tres golpes en el rostro. Es lo que tiene tener enfrente al Madrid de la excelencia en el remate.Al sexto día descansó Kaká, pero sólo 45 minutos. El 'Ingeniero' Pellegrini tuvo que recurrir a la lámpara del brasileño en el descanso, que vio la luz en un encuentro oscuro del Madrid. El equipo visitante, mientras, refutó sus ideas. Es de agradecer que un equipo como el chicharrero pise el Bernabéu después de siete años de ausencia y le mire la cara a su poderoso enemigo. Es lo que hizo el Tenerife, que sacó nota a pesar de la derrota. Le quitó el balón al Madrid, fue descarado y creyó en sus posibilidades, las que se encargó de anular un Real Madrid que es un martillo pilón.
Sin Kaká, el Madrid se perdió en el primer asalto. Xabi Alonso no mejoró esta vez las prestaciones del equipo en su regreso al once. Granero, en su segundo partido consecutivo como titular, desaprovechó la oportunidad. Nadie se asoció en un Madrid que tenías las ideas en el banquillo. Raúl y Benzema, estáticos, no ofrecieron su mano para recoger un testigo a la deriva. En campo propio, volvió Pepe, perdonado por el Bernabéu. El portugués salió al rescate del equipo cuando tuvo que hacerlo. El Madrid y Casillas saben que se sienten más seguros con el '3' portando el cerrojo.
El Madrid avisó en una ocasión antes de irse a vestuarios. CR9 sacó la metralleta y su bala pegó en un defensa, que hizo perder veneno al disparo, que quedó muerto en el área chica. Por allí apareció Raúl, que perdonó delante de Aragoneses. Nada más ofreció el Madrid en ataque. El Tenerife se sabía la lección de memoria, organizado, enchufado en el partido. El Tenerife es un equipo que dice las cosas a la cara. Lo hizo en el Bernabéu, pero su 'amigo' madridista le castigó en la segunda mitad. Guti y Kaká entraron en escena para iluminar a un Real Madrid plano. Granero y Ramos se quedaron en la caseta. Lass regresó al lateral derecho y el de Torrejón se colocó al lado de Xabi, que tenía como enemigo a su hermano mayor Mikel.
Poco o nada tardó el Madrid en soltar un gancho que impactó de lleno en el Tenerife. Era el minuto 47 de partido. Xabi Alonso colgó un balón al segundo palo y, allí, surgió Benzema, que no se había manifestado hasta entonces. Karim, insaciable, cabeceó con delicadeza a las redes. De nada sirvió la estirada de Aragoneses, que recogió el balón de la portería. El problema, en un chispazo, había desaparecido. Secretos de este Madrid.
El Tenerife siguió a lo suyo y aceptó el pulso madridista. Richi y Nino perdonaron delante de Casillas, avisando al Bernabéu de las intenciones valerosas de su equipo. En la ruleta rusa generada, esa que no favorece al Madrid, pero a la que siempre juega por su ludopatía, Cristiano rozó el gol de la temporada. CR9 salió de los tacos como un rayo, se cruzó medio campo con el balón cosido al pie y descargó un misil que sacó Aragoneses. Cristiano vio la luz al lado de Kaká, que cambió el guión de la película. Nada es igual con Kaká en el verde. El Madrid le necesita.
Manolo Martínez, defensa visitante, ayudó al '8' del Madrid a encender el interruptor del partido. El zaguero, en otro mundo, originó el segundo. Benzema le ganó la partida dentro del área, aprovechó las facilidades y firmó el 2-0. Manolo no entendió que estaba en el Bernabéu y Oltra le castigó con el cambio.
La bendición de Kaká
No se rindió el Tenerife, que ganó con la entrada de Omar, chaval descarado, al campo. El canterano tuvo el 2-1 en sus botas, después de una mala salida de Casillas, mandando al palo la aspiración chicharrera. Casillas, con una doble estirada de mérito, subsanó su error minutos después.
Y fue Kaká quien mandó a los de Oltra a la lona. El brasileño dirigió el cuero a las redes desde la frontal con un disparo de control remoto. El ex del Milan dio las gracias al cielo y el Bernabéu le dio las gracias a él, una bendición para el Madrid.

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