
España sumó en Ereván una nueva victoria, algo a lo que se ha acostumbrado en los últimos tiempos. No fue el más brillante de los triunfos, pero dio la sensación en todo momento de un control abrumador, como no podía ser de otra forma ante la débil Armenia, última del grupo. Los locales, eso sí, sembraron alguna duda sobre el equipo español durante seis minutos, los que separaron el gol del empate de Arzumanyan del segundo tanto de España, obra de Mata tras un penalti cometido sobre él mismo. Antes, en la primera parte, Cesc había adelantado a los de Del Bosque con un gran gol.través de muchos pases. Del Bosque puso una alineación que favoreció la posesión y la circulación, con un solo punta y cinco centrocampistas. A la zona de creación acudían constantemente varios jugadores. Senna, Xavi, Cesc... al jugador del Arsenal se le vio cómodo, disfrutando del partido. También Cazorla, que arrancó desde la derecha, se metió hacia el centro. Lo que en otros equipos es un embudo, en España suele ser una sucesión de pases maravillosa.
El esquema, en principio, también beneficiaba a Fernando Torres, que en el Liverpool da síntomas de sentirse como pez en el agua como único delantero. Ante Armenia, sin embargo, no tuvo su mejor día. Sigue sin encontrar su mejor versión en la selección, aunque Del Bosque parece que no tiene ningún tipo de duda sobre él. Le mantiene y le demuestra su confianza, justo lo que necesita el jugador 'red'. Para el salmantino, Torres es indiscutible. En Ereván se enredó alguna que otra vez y no conectó bien con los pasadores que tenía por detrás.
El gol era cuestión de tiempo y de no impacientarse. De eso saben bastante Xavi y Cesc, que conectaron en una acción fantástica. El mejor jugador de la pasada Eurocopa metió un pase soberbio y el futbolista del Arsenal definió con una vaselina deliciosa, con el exterior del pie. Un minuto antes, uno de los hermanos Karamyan había tenido la mejor ocasión de Armenia, pero su intento de superar a Reina por arriba fue defectuoso. A Españano le iba la vida en el partido, pero aún así mostró un alto nivel de compromiso. Había menos ritmo que de costumbre, algo lógico cuando no te juegas nada, pero la selección quiso ganar desde el primer minuto
En la segunda parte, el tanto de Arzumanyan (o quizá fue de Puyol en propia meta) dio vida a un partido que parecía muerto. El tanto llegó de cabeza y eso quizá sea una de las pocas cosas que ahora mismo preocupen a Del Bosque. España tardó sólo seis minutos en volver a encontrar el hueco. Cesc encontró a Mata y el portero arrolló al jugador del Valencia, que transformó el penalti con suavidad y un disparo muy ajustado. Quedaban veinticinco minutos, pero en realidad el partido se acabó ahí.
Hasta el final, el choque sólo lo animó el debut de Negredo, que no tuvo ninguna ocasión clara para estrenarse como goleador, y la reaparición de Iniesta, que acabó el partido algo dañado por un par de faltas duras. Al manchego se le vio tímido en algunas acciones, pero las dos veces que encaró se fue. Ni él ni la selección quisieron apretar el acelerador a fondo. Ya habrá tiempo para hacerlo en Bosnia o más adelante.

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