El Consejo de Administración del Valencia dibujó ayer a los accionistas el panorama actual y futuro de la entidad ché. El presidente, Manuel Llorente, fue muy claro al lanzar un mensaje marcado por la austeridad: "Miramos al futuro con una losa, que es el pasado. Este club ha perdido cantidades industriales y apenas tuvo ingresos. Tenemos una deuda superior a los 500 millones y nuestro objetivo es sanear el club, siendo realistas y sin perder dinero, algo que no toca porque no podemos pedir más créditos para financiar pérdidas". Y para concienciar aún más a los accionistas, el presidente ché anunció que se acercan tiempos difíciles: "Nos esperan tres o cuatro años en los que va a haber que trabajar muy duro para lograr nuestro objetivo de confeccionar una plantilla competitiva porque aquí se acabaron los fichajes de 18 ó 20 millones".Además, el primer paso que ha dado el Consejo para equilibrar el presupuesto en este ejercicio es obtener 44 millones por la venta de activos. En este punto, Llorente avisó a los accionistas de la posible venta de cracks a final de temporada: "No especificamos si será por vender futbolistas o suelo, pero la excelencia de un club es sacar rendimiento deportivo y económico a sus jugadores".

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