
El Tenerife no cumplió con su parte en Mestalla, donde perdió frente a un Valencia que se tomó el partido lo más en serio posible, y jugará la próxima temporada en Segunda. Los de Emery mostraron la profesionalidad que se le presupone a un equipo de su categoría e hicieron un partidazo, con continuas llegadas al área y provocando que Aragoneses fuera el mejor jugador del Tenerife y quizá del partido. Los de Oltra se marchan de la categoría dejando la imagen de un equipo alegre, que ha ido arriba en cada partido con lo que ha podido, y que quizá por eso le han partido la cara en más de una ocasión. No es buena noticia que equipos como el de Oltra, que proponen un juego abierto, de ataque, dejen la Primera, pero así es este juego.
Cuando todo marchaba aún 0-0, no solo en Mestalla sino también en el resto de estadios, Román Martínez se quedó mano a mano con Moyá, que desvió el punterazo del jugador argentino. Esa jugada no fue el preludio de un aluvión tinerfeño, sino una excepción, porque a raíz de ahí el partido tomó una única dirección: la de la meta de Aragoneses. Si alguien tenía dudas del comportamiento del Valencia, éstas se disiparon pronto, pues el vendaval sobre Aragoneses se desató. Primero fue un disparo al palo de Baraja, que se despidió como valencianista con un bonito homenaje antes del partido y con una merecida y atronadora ovación cuando fue sustituido. Después, el peligro vino por todos los lados.
Entre el asedio destacaron Vicente y el Chori Domínguez, dos excelentes noticias para el Valencia, que quizá tenga que afrontar este verano la marcha de alguna de sus estrellas, como Villa o Silva. Esa situación no sería tan negativa para el Valencia si gente como Vicente vuelve a su nivel o el Chori muestra lo que mostró en el Rubin Kazan. Ambos fueron veloces, desequilibrantes y profundos frente al Tenerife, y desarmaron a la defensa una y otra vez. Se sucedían los pases de la muerte, los córners, los disparos ajustados y las paradas de Aragoneses. El Tenerife, sin embargo, resistía, se mantenía en pie.
Los de Oltra habían saltado a Mestalla con la impresión de que el empate les serviría, dando por descontado que el Valladolid y el Málaga iban a perder frente a los dos grandes del campeonato. Sin embargo, las noticias no fueron buenas para el Tenerife desde el inicio, porque el Málaga se adelantó pronto. El Barça sí cumplió su parte y al descanso ganaba 2-0. Al poco de volver a vestuarios, el Madrid empató el partido y la perspectiva de los canarios mejoró. Un gol propio o un tanto madridista les mantenía en Primera y parecía más factible que sucediera en La Rosaleda, porque en Mestalla el partido seguía siendo valencianista.
En medio de todo, Culebras tuvo la ocasión del partido para el Tenerife. Su cabezazo en el segundo palo lo sacó Moyá con una mano espectacular, la mano que apartó al Tenerife de la salvación. Los de Oltra necesitaban un gol sí o sí, porque en La Rosaleda el resultado no se movía. No llegó porque el Valencia era superior. Nino lo intentó un par de veces, pero no había pólvora. A cambio, llegó el cabezazo de Alexis que hizo que el descuento no tuviera ni emoción. Se va a Segunda un equipo alegre.

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