
Hay partidos que pueden condicionar un campeonato por la forma en que transcurren e incluso más por lo que podría haber pasado y no sucedió. El que enfrentó a Brasil y Estados Unidos puede ser uno de ellos, aunque todavía se negocien los primeros compases del torneo.
Pero el resto del mundo conoce ya la fórmula para derrotar al 'ogro' del Mundial. Brasil dio con los ingredientes necesarios y los aplicó en la dosis necesaria, hasta que el cansancio pudo con su ánimo. Avisados están Krzyewsky y su numeroso 'staff' técnico.
Descaro como método
Los de Magnano no sólo tutearon al máximo favorito al oro en Turquía sino que en la mayor fase del partido los papeles de ambos equipos parecieron intercambiarse. Así ocurrió desde que el balón se echó al aire en el Abdi Ipekçi de Estambul. Barbosa comenzó eléctrico y sumó ocho puntos en un abrir y cerrar de ojos. Durant, siempre Durant, daba la réplica con uno más. Era el primer cuarto, primer 'campanazo' parcial. 22-28 y el perímetro brasileño funcionando a la perfección.

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