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domingo, 26 de septiembre de 2010

Los nuevos salvan la ilusión del Calderón


Este Atlético también sabe sufrir. Esa conclusión es la mejor que se llevan los seguidores rojiblancos que este domingo volvieron a abarrotar el Vicente Calderón. El solitario gol de Diego Costa dio los tres puntos al conjunto de Quique Sánchez Flores tras una acción personal de Filipe Luis, que debutó a lo grande como colchonero.

La primera parte sólo tuvo un equipo sobre el terreno de juego, y no porque el Atlético estuviese especialmente inspirado. De hecho, fue una de las peores noches que se recuerdan de Diego Forlán y tanto más de Simao o Reyes. Sin embargo, el repliegue del Zaragoza, que jugó toda la primera mitad en su campo, y los nulos recursos del cuadro de Gay para salir al contragolpe facilitaron mucho las cosas al Atlético.


Con gran expectación esperaba el Calderón el debut de Filipe Luis. El brasileño tardó 20 minutos en guardarse el cariño rojiblanco en el bolsillo. Un disparo suyo fue la primera aproximación de peligro de su equipo. La siguiente, una internada suya por banda izquierda, significó el único tanto del partido.
Filipe Luis sorprendió a Lanzaro, también debutante en el rival, y con un autopase llegó a línea de fondo antes de ceder el tanto a Diego Costa. Filipe se estrenaba como asistente y Costa como goleador. Todo eran sonrisas en el Calderón.

Siesta rojiblanca
El descanso adormeció al Atlético y espoleó al Zaragoza, que dio un paso adelante no tanto por convicción propia sino por el tedio del rival. A partir de ese momento el partido comenzó a jugarse en el campo rojiblanco. Con Forlán desaparecido, apenas algún balón largo para Diego Costa recordaba al Zaragoza de guardar su retaguardia.

Gay lo vio claro. Introdujo en el campo a Sinama y Bertolo, sorprendentemente suplentes, y quitó a Kevin y Lanzaro. Muñiz Fernández hizo el resto.

Expulsión de Reyes
El Calderón comenzó a calentarse cuando el árbitro señaló una discutida cesión de Tiago sobre Sinama. No contento con ello, la hizo repetir cuando el delantero blanquillo la mandó a las nubes. Después, con más jugadores de la barrera adelantados que el primer disparo, dejó continuar el juego.

El Atlético despejó el peligro, pero Reyes se encargó de multiplicarlo. El sevillano agredió a Contini cuando el defensa del Zaragoza protegía un balón. Quedaba media por delante y el Atlético se quedaba con un futbolista menos.

Visto el resultado final, esa dinámica de protestas y juego bronco le fue bien al Atlético. Los rojiblancos despertaban al tiempo que el Zaragoza confirmaba su incapacidad en ataque. El equipo de Gay no generó ni una ocasión clara de gol. De Gea sufrió desde la distancia y los tres puntos se quedaban en el Calderón.

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