
Fueron tres o cuatro segundos en los que los 14.000 espectadores de El Plantío contuvieron la respiración. Juan Mata, el hijo pródigo, encaraba a Kelava con todos los pronunciamientos a su favor para cerrar el partido y quién sabe si la eliminatoria.
Pero el fútbol, como bien dijo el gran periodista argentino Dante Panzeri, es la dinámica de lo impensable, y ocurrió lo más difícil, que era que todo un campeón del mundo absoluto fallase un remate franco. El balón se fue a la izquierda, la oportunidad al limbo y la eliminatoria al epicentro de las emociones contenidas, porque a La Rojita, a decir de los que lo conocen, le aguarda un infierno en la ratonera de Varazdin el próximo martes 12 de octubre.

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