
"Vettel es un gran piloto, uno de los hombres llamados a ser estrella de futuro. Me alegro por él". Hace un par de años, en 2008, Fernando Alonso valoró sin pelos en la lengua la excepcional victoria del joven Sebastian Vettel con un Toro Rosso en el Gran Premio de Italia.
Al terminar la carrera de Abu Dabi, en el momento más duro de toda la temporada cinco minutos después de bajarse del Ferrari, el español atendió durante más de media hora a las televisiones de todo el mundo, que se situan en fila mientras el deportista va saltando de una en una.
En todas ellas, el mensaje fue el mismo. Primero en las españolas: "Tengo que darle la enhorabuena, se lo merece y tendremos que intentarlo el año que viene". Luego en italiano. "Felicidades, ha sido el más rápido de todos, con 10 poles y algunos problemas mecánicos que le restaron puntos, pero al final ha ganado. Mi enhorabuena y espero que el año que viene se lo pongamos más difícil”. Y así en francés, inglés, en teles alemanas, etc.

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