
Se les esperaba desde hace tiempo y en Wembley llegó el momento. Volvió la mejor versión de Francia y apareció el Benzema más letal para arrollar a una pésima Inglaterra que salvo la cara en el tramo final del partido. Con los goles del madridista y de Valbuena olía a goleada pero el empuje inglés y el oportunismo de Crouch minimizaron los daños.
Evitaron la sangría en el resultado, pero no en la imagen. Porque el que viera el choque de Wembley lo tendrá claro, muy claro. Mientras el proyecto de Blanc avanza a pasos agigantados y cumple con las expectativas, a la Inglaterra de Capello se le acaba el margen.

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