Empezaba el Tenerife queriendo transformarse en un equipo de Segunda División, pero enfrente hoy se encontraba un equipo que aunque comparte división con el representativo, la distancia clasificatoria hace justicia a la realidad, existen dos categorías de distancia entre los verdiblancos y los blanquiazules, por una parte un equipo que podría competir dignamente en primera y otro, el nuestro, que aunque con un potencial interesante, a la vuelta de casi media temporada podría sufrir incluso en la segunda división B.Seis minutos tardó el Betis en demostrar que no le hace falta más que disparar una vez a puerta para poner tierra de por medio, además en una jugada sin ninguna peligrosidad manifiesta, Emaná se sacaba una vaselina desde el vértice del área chica colando el balón en la portería de un desconocido Sergio Aragoneses. Pasada la conmoción del golpe el Tenerife intentaba tímidamente encontrarse sin saber que no hay nada que encontrar, ya que este equipo está más allá del estado terminal de un equipo muerto y putrefacto a falta de aún demasiadas jornadas para entregar la cuchara.
Esta tímida intentona se dio de bruces con un equipo que sin despeinarse ponía en su sitio a los de un perdido Mandía. El Tenerife no pasaba con criterio de la medular y el partido aunque seguía ganando en posesión el Tenerife con el beneplácito del Betis no hacía sudar a los de hoy verdinegros ni al inédito Goitia. Llegaba el minuto 18 y una vaselina lejana y sin ningún peligro de Rubén Castro que parecía casi una cesión a Aragoneses se convirtió en el segundo tanto bético toda vez que el cancerbero blanquiazul decidiera inexplicablemente despejar el balón con tal suavidad que no superara el larguero.
Dos a cero y trámite concluido, nadie confía en un Tenerife resolutivo dando la vuelta al marcador. Pero el primer tiempo seguiría dando “alegrías” al respetable que hoy se dio cita en el Heliodoro, cuando Julio Álvarez que ni está y ya ni se le espera decidió caracolear, amagar y hacer quiebros hacia el centro a menos de 20 metros de Sergio Aragoneses, complicándose en demasía y pasando el balón a Prieto que aunque sevillista, se creyó por unos segundos que Emaná era compañero suyo de equipo y permitió ante su pasividad que Emaná se gustara dejando el 0-3 con el que terminaría un horrible primer tiempo que se diluyó con un equipo local aburridor y aburrido, con la afición encolerizada pidiendo la dimisión a destiempo de un secretario técnico con las maletas ya hechas y sin saber a donde mirar y a quien quejarse, el vacío de poder del club se refleja en este equipo completamente a la deriva.
La segunda parte se presentaba como el más difícil todavía para un equipo, el CD Tenerife que no sabe jugar cuando el juego va empatado menos aún lo sabe hacer si pierde por tres goles como era el caso. Aún así Tras cinco impotentes minutos de nada, Nino hacía el primer remate a puerta y Goitia estrenaba finalmente sus guantes, tres minutos después lo intentaba Mikel aunque su disparo se iba lamiendo el travesaño, en ese momento Mandía entendió que debía sacar al jugador que hasta el momento era el que más había corrido junto a Mikel, Daniel Kome, mientras seguía inexplicablemente arrastrándose por el campo el hispano venezolano Julio Álvarez.

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