El Oporto se marchó del Vicente Calderón con la sensación de haber dejado escapar con vida en su propia casa al Atlético de Madrid. Los rojiblancos volvieron a mostrar una vez más su peor versión. Esa en la que la defensa es un auténtico coladero y en la que hasta el delantero más flojo parece el mejor Ronaldo. Los portugueses se pudieron marchar de Madrid con la eliminatoria sentenciada e inexplicablemente no lo hicieron. Sólo Leo Franco y Forlán mantuvieron el tipo en un partido para olvidar. La incógnita antes del choque era saber si el Atlético pasearía también por Europa el fútbol que tan malos resultados le está dando en Liga. Lo hizo. Y eso a pesar de que el encuentro se le puso de cara nada más comenzar. Agüero puso un balón a Forlán dentro del área, el uruguayo no llegó a alcanzarlo pero Maxi -que le cubría bien las espaldas- se encargó de convertirlo en gol. Parecía que la maquinaria estaba engrasada.
Eso hasta que entró en escena la defensa rojiblanca. Se sabía que el tridente ofensivo del Oporto era peligroso, pero la zaga atlética se encargó de convertirlo en sublime. Lisandro, Cristian Rodríguez y especialmente Hulk hicieron lo que les dio la gana en el césped del Calderón. Se marcharon en velocidad de sus marcajes siempre que quisieron y dispusieron de ocasiones para dejar la eliminatoria más que sentenciada.
Tantos fallos atrás y tantas comodidades para los delanteros sólo podían acabar de una manera. A los 20 minutos de partido Pablo calculó mal. Saltó a por un balón alto y se le escapó, dejando solo a Lisandro ante Leo Franco. El argentino no rechazó el caramelo y puso las tablas en el marcador

No hay comentarios:
Publicar un comentario