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miércoles, 27 de octubre de 2010

De Ruiz de Lopera a Benito Villamarín: el estadio sin nombre


El Real Betis sigue su proceso de renovación, tras la controvertida salida del ex presidente Manuel Ruiz de Lopera, y este miércoles ha dado un paso más. Cualquier bético que transite por las inmediaciones de su estadio se llevará una sorpresa: el coliseo ya no tiene nombre. Y es que el ha comenzado el desmontaje del antiguo nombre de la fachada de su estadio, dando cumplimiento así al deseo expresado por los socios del club hace dos semanas.

En el partido copero ante el Zaragoza el coliseo verdiblanco reestrenará su 'nueva' nomenclatura
La primera letra en ser desmontada del frontal del estadio fue la 'L' de Lopera, por medio de dos operarios contratados por el club. Una a una las letras que conforman el nombre del último presidente bético eran retiradas de la fachada principal y acababan en la escombrera. De hecho, esta misma noche el estadio reestrenará su nueva nomenclatura, con ocasión del partido copero contra el Zaragoza, aunque aún sin el rótulo correspondiente en el edificio.

Hace pocas semanas, los socios del club bético fueron convocados por el nuevo Consejo de Administración para decidir el nuevo nombre del estadio, que por amplia mayoría recuperará el nombre de Benito Villamarín. El presidente más significativo de la historia del club adquirió el antiguo estadio Heliópolis en 1961, aunque su muerte pocos años después motivó que la masa social pidiera que el coliseo bético llevara el nombre de su persona.

Benito Villamarín se llamó entonces el estadio verdiblanco hasta 1997, cuando el entonces presidente Manuel Ruiz de Lopera quiso hacer un 'platillo' del coliseo y que su nombre quedara en la memoria. Inacabado y con muchas paralizaciones en las obras, el estadio nunca ha sido terminado por completo, tras la obra de Lopera, que ahora pasa a la historia.

Vuelve el Benito Villamarín, una denominación que nunca debió perder y que podría vaticinar un regreso a los mejores momentos del club de Heliópolis

 Aunque la decisión tomada por los socios hace pocas semanas es vinculante, el Consejo bético debe de ratificar el nuevo nombramiento en Junta general para la toma de conocimiento de los compromisarios.
Más allá de cualquier disputa legal o ética, ya que Lopera amenazó con recurrir y torpedear el cambio de nombre, los béticos ya saben donde acuden cada vez que desean ver un partido del conjunto verdiblanco.

El Manuel Ruiz de Lopera ya es historia y desde este 27 de octubre los béticos saben que vuelven al estadio donde vieron los mejores momentos de la historia reciente del club. Desde el partido de Copa del Rey ante el Zaragoza, el coliseo verdiblanco ya puede volver a llamarse Benito Villamarín, una denominación que nunca debió perder y que podría vaticinar un regreso a los mejores momentos del club de Heliópolis.

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